domingo, 20 de abril de 2014

LA VIEJA Y LA NUEVA CRUZ

- Por A.W. Tozer

Sin anunciar y casi sin ser detectada, ha entrado en el círculo evangélico una cruz nueva en tiempos modernos. Se parece a la vieja cruz, pero no lo es; aunque las semejanzas son superficiales, las diferencias son fundamentales. Mana de esa nueva cruz una nueva filosofía acerca de la vida cristiana, y de aquella filosofía procede una nueva técnica evangélica, con una nueva clase de reunión y de predicación. Ese evangelismo nuevo emplea el mismo lenguaje que el de antes, pero su contenido no es el mismo como tampoco lo es su énfasis.

La cruz vieja no tenía nada que ver con el mundo, para la orgullosa carne de Adán, significaba el fin del viaje. Ella ejecutaba la sentencia impuesta por la ley del Sinaí. En cambio, la cruz nueva no se opone a la raza humana; antes al contrario, es una compañera amistosa y, si es entendida correctamente, puede ser fuente de océanos de diversión y disfrute, ya que deja vivir a Adán sin interferencias. La motivación de su vida sigue sin cambios, y todavía vive para su propio placer, pero ahora le gusta cantar canciones evangélicas y mirar películas religiosas en lugar de las fiestas con sus canciones sugestivas y sus copas. Todavía se acentúa el placer, aunque se supone que ahora la diversión ha subido a un nivel más alto, al menos moral aunque no intelectualmente.

La cruz nueva fomenta un nuevo y totalmente distinto trato evangelistico. El evangelista no demanda la negación o la renuncia de la vida anterior antes de que uno pueda recibir vida nueva, predica no los contrastes, sino las similitudes; intenta sintonizar con el interés popular y el favor del público, mediante la demostración de que el cristianismo no contiene demandas desagradables, antes al contrario, ofrece lo mismo que el mundo ofrece pero en un nivel más alto. Cualquier cosa que el mundo desea y demanda en su condición enloquecida por el pecado, el evangelista demuestra que el evangelio lo ofrece, y el género religioso es mejor.

La cruz nueva no mata al pecador, sino que le vuelve a dirigir de nuevo en otra dirección. Le asesora y le prepara para vivir una vida más limpia y más alegre, y le salvaguarda el respeto hacia sí mismo, es decir, su “auto-imagen” o la “opinión de sí mismo”. Al hombre lanzado y confiado le dice: “Ven y sé lanzado y confiado para Cristo”. Al egoísta le dice: “Ven y jáctate en el Señor”. Al que busca placeres le dice: “Ven y disfruta el placer de la comunión cristiana”. El mensaje cristiano es aguado o desvirtuado para ajustarlo a lo que esté de moda en el mundo, y la finalidad es hacer el evangelio aceptable al público.

La filosofía que está detrás de esto puede ser sincera, pero su sinceridad no excusa su falsedad. Es falsa porque está ciega. No acaba de comprender en absoluto cuál es el significado de la cruz.

La cruz vieja es un símbolo de muerte. Ella representa el final brutal y violento de un ser humano. En los tiempos de los romanos, el hombre que tomaba su cruz para llevarla. ya se había despedido de sus amigos, no iba a volver, y no iba para que le renovasen o rehabilitasen la vida, sino que iba para que pusiesen punto final a ella. La cruz no claudicó, no modificó nada, no perdonó nada, sino que mató a todo el hombre por completo y eso con finalidad. No trataba de quedar bien con su víctima, sino que le dio fuerte y con crueldad, y cuando hubiera acabado su trabajo, ese hombre ya no estaría.

La raza de Adán está bajo sentencia de muerte. No se puede conmutar la sentencia y no hay escapatoria. Dios no puede aprobar ninguno de los frutos del pecado, por inocentes o hermosos que aparezcan ellos a los ojos de los hombres. Dios salva al individuo mediante su propia liquidación, porque después de terminado, Dios le levanta en vida nueva.

El evangelismo que traza paralelos amistosos entre los caminos de Dios y los de los hombres, es un evangelio falso en cuanto a la Biblia, y cruel a las almas de sus oyentes. La fe de Cristo no tiene paralelo con el mundo, porque cruza al mundo de manera perpendicular. Al venir a Cristo no subimos nuestra vida vieja a un nivel más alto, sino que la dejamos en la cruz. El grano de trigo debe caer en tierra y morir.

Nosotros, los que predicamos el evangelio no debemos considerarnos agentes de relaciones públicas, enviados para establecer buenas relaciones entre Cristo y el mundo. No debemos imaginarnos comisionados para hacer a Cristo aceptable a las grandes empresas, la prensa, el mundo del deporte o el mundo de la educación. No somos mandados para hacer diplomacia sino como profetas, y nuestro mensaje, no es otra cosa que un ultimatum.

Dios ofrece vida al hombre, pero no le ofrece una mejora de su vida vieja. La vida que El ofrece es vida que surge de la muerte.Es una vida que siempre está en el otro lado de la cruz. El que quisiera gozar de esa vida tiene que pasar bajo la vara. Tiene que repudiarse a sí mismo y ponerse de acuerdo con Dios en cuanto a la sentencia divina que le condena.

¿Qué significa eso para el individuo, el hombre bajo condenación que quisiera hallar vida en Cristo Jesús? ¿Cómo puede esa teología traducirse en vida para él? Simplemente, debe arrepentirse y creer. Debe abandonar sus pecados y negarse a sí mismo. ¡Que no oculte ni defienda ni excuse nada! Tampoco debe regatear con Dios, sino agachar la cabeza ante la vara de la ira divina y reconocer que es reo de muerte.

Habiendo hecho esto, ese hombre debe mirar con ojos de fe al Salvador; porque de Él vendrá vida, renacimiento, purificación y poder.La cruz que acabó con la vida terrenal de Jesús es la misma que ahora pone final a la vida del pecador; y el poder que resucitó a Cristo de entre los muertos, es el mismo que ahora levanta al pecador arrepentido y creyente para que tenga vida nueva junto con Cristo.

A los que objetan o discrepan con esto, o lo consideran una opinión demasiada estrecha, o solamente mi punto de vista sobre el asunto, déjame decir que Dios ha sellado este mensaje con Su aprobación, desde los tiempos del Apóstol Pablo hasta el día de hoy. Si ha sido proclamado en estas mismísimas palabras o no, no importa tanto, pero sí que es y ha sido el contenido de toda predicación que ha traído vida y poder al mundo a lo largo de los siglos. Los místicos, los reformadores y los predicadores de avivamientos han puesto aquí el énfasis, y señales y prodigios y repartimientos del Espíritu Santo han dado testimonio juntamente con ellos de la aprobación divina.
¿Nos atrevemos, pues, a jugar con la verdad cuando somos conocedores de que heredamos semejante legado de poder? ¿Intentaríamos cambiar con nuestros lápices las rayas del plano divino, el modelo que nos fue mostrado en el Monte? ¡En ninguna manera! “Prediquemos la vieja cruz, y conoceremos el viejo poder”. 




Fuente: http://casadeoracionmexico.com/blog/?p=810#sthash.HA9V3y2U.dpuf

viernes, 18 de abril de 2014

"¿Qué juicios enfrentó Jesús antes de Su crucifixión?"


Respuesta:
La noche en que fue arrestado, Jesús fue llevado ante Anás, Caifás y la asamblea de los líderes religiosos llamada Sanedrín (Juan 18:19-24;Mateo 26:57). Después de esto, fue llevado ante Pilato, el gobernador romano (Juan 18:23), enviado a Herodes (Lucas 23:7), y llevado nuevamente de regreso a Pilato (Lucas 23:11-12), quien finalmente lo sentenció a morir.

Los juicios de Jesús constaron de seis eventos: tres de ellos en una corte religiosa y tres ante una corte romana. Jesús fue juzgado ante Anás el sumo sacerdote saliente; Caifás, el sumo sacerdote en funciones, y el Sanedrín. Él fue acusado en estos juicios “eclesiásticos” de blasfemia, por afirmar ser el Hijo de Dios y el Mesías.

Los juicios religiosos ante las autoridades judías, mostraron el grado en que los líderes judíos odiaban a Jesús, porque ellos desatendían descuidadamente muchas de sus propias leyes. Hubieron muchas ilegalidades involucradas en estos juicios desde la perspectiva de la ley judía: (1) Ningún juicio debía llevarse a cabo durante alguna celebración, y Jesús fue juzgado durante la Pascua. (2) Cada miembro de la corte debía votar individualmente para condenar o absolver, pero Jesús fue condenado por una gritería de protestas y desaprobación. (3) Si se daba la pena de muerte, debía pasar una noche antes de que la sentencia fuera llevada a cabo; sin embargo, solo pasaron unas cuantas horas antes de que Jesús fuera puesto en la cruz. (4) Los judíos no tenían autoridad para ejecutar a nadie, sin embargo, se las ingeniaron para ejecutar a Jesús. (5) Ningún juicio debía llevarse a cabo por la noche, pero este juicio se hizo antes del amanecer. (6) Se debía proporcionar al acusado consejo y representación, pero Jesús no tuvo ninguno. (7) No debían hacerse preguntas de auto-incriminación al acusado, pero a Jesús se le preguntó si Él era el Cristo.

Los juicios ante las autoridades romanas comenzaron con Pilato (Juan 18:23) después que Jesús había sido golpeado. Los cargos llevados contra Él eran muy diferentes a los cargos de Sus juicios religiosos. Él fue acusado de incitar a la gente a una revuelta, prohibiéndole al pueblo pagar impuestos, y clamando ser un rey. Pilato no encontró razón para matar a Jesús, así que lo envió a Herodes (Lucas 23:7). Herodes ridiculizó a Jesús, pero queriendo evitar la responsabilidad política, lo envió de regreso a Pilato (Lucas 23:11-12). Este era el último juicio, por lo que Pilato mandó azotar a Jesús, tratando de aplacar la animosidad de los judíos. La flagelación judía era un castigo terrible y posiblemente consistía de 39 latigazos. En un esfuerzo final por soltar a Jesús, Pilato ofreció que el prisionero Barrabás fuera crucificado y Jesús liberado, pero fue en vano. La turba gritó que Barrabás fuera liberado y Jesús crucificado. Pilato les concedió su demanda y les entregó a Jesús (Lucas 23:25). Los juicios de Jesús representan la máxima mofa de la justicia. Jesús, el hombre más inocente en la historial del mundo, fue encontrado culpable de crímenes y sentenciado a morir por crucifixión.


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domingo, 13 de abril de 2014

La Eficacia Triple de la Sangre de Jesús


"Y ellos le han vencido por causa de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y despreciaron la vida de su alma hasta la muerte." (Apocalipsis 12:11)

Cuando un cristiano peca es afectado por tres problemas: la separación de Dios (Sal 59:1, 2); el sentimiento de culpa (He 9:14), y la acusación de Satanás (Zc 3:1). Estos problemas, sin embargo, pueden ser vencidos con la sangre de Cristo.

Después de haber pecado, Adán trató de esconderse de Dios. Entonces Él vino a buscarlo, pero no le preguntó: "¿Adán, qué hiciste?" Dios le preguntó al hombre "¿Adán, dónde estás?", indicando que el hombre se había apartado de Dios. Esto es lo que sucede con nosotros cuando pecamos: nos sentimos separados de Dios, y nuestra comunión con Él se interrumpe. Sin embargo, después de confesar, la sangre de Jesús elimina aquello que interrumpe nuestra comunión con Dios y nuevamente tenemos paz con Él.

Una vez confesado el pecado, la sangre de Jesús también purifica el sentimiento de culpa en nuestra conciencia. Cuando estamos prontos a pecar, nuestra conciencia nos advierte; "¡No lo hagas!" Cuando pecamos, aquel error se registra en nuestra conciencia: "¡Te equivocaste!" Pero, después de confesar, Dios nos perdona y la conciencia dice: "Ya no hay culpa, el registro fue eliminado". Hoy, las grandes tiendas, pueden informar rápidamente por medio de la informática si un cheque recibido tiene problemas o no; si la tarjeta de crédito tiene algo pendiente o si está vencida. Siempre que haya un problema, el computador de la tienda lo detectará. Pero una vez solucionado el problema, aquel registro desaparecerá, y el cliente podrá nuevamente efectuar sus compras. Sucede lo mismo con la conciencia. Todo error que se comete, es registrado en la conciencia y este solamente puede ser quitado por la sangre de Jesús. Ni el tiempo, ni los ritos, ni las promesas de mejorar, ni muchas actividades o penitencias, pueden borrar los pecados. Cada vez que usted peque y sienta culpa interiormente, abra su corazón a Dios y ore con toda sinceridad: "Señor Jesús, Tú sabes que hoy hice esto. Perdóname por lo que hice. Señor, Tú moriste en la cruz, derramaste Tu sangre por mí. Señor; perdona mis pecados. Te pido que Tu preciosa sangre limpie mi conciencia de todo sentimiento de culpa, para que pueda servirte libremente".

Cuando pecamos, también estamos sujetos a la acusación de Satanás. Primero, él nos provoca, diciendo: "Haz esto... no hay problema... nadie lo va a saber". Una vez que caemos en su trampa, nos acusa: "¡Mira lo que hiciste!... ¿cómo pudiste hacerlo?... no tienes remedio". Él también nos acusa delante de Dios: "Dios, mira lo que él hizo..."
Apocalipsis 12:10 dice que Satanás es el acusador de nuestros hermanos, y que nos acusa día y noche delante de nuestro Dios. ¿Cómo vencerlo? El versículo 11 nos muestra que el medio de vencerlo es la sangre del Cordero, la sangre de Cristo. No solamente Dios reconoce el valor de esta sangre, sino también Satanás, y ante ella, este no tiene poder.

A pesar de que la sangre de Jesús satisface la justicia de Dios, quita la culpa de la conciencia y vence todas las acusaciones de Satanás. Muchos hijos de Dios se sienten acusados, aún después de haber confesado varias veces; y esto llega a ser un gran problema en su experiencia. Satanás le dice que, a pesar de haber pedido perdón a Dios, tal vez no lo haya hecho de una manera adecuada, o que debería haber hecho la confesión más detallada, o que no fue suficientemente sincero. Satanás es muy sutil, pues aunque confiese nuevamente, él aún tendrá otros motivos para acusarlo. El resultado es que los hijos de Dios se sienten frustrados y sin fuerzas para enfrentarse a aquellas acusaciones; pierden la confianza en la eficacia de la sangre de Cristo, pensando que sus pecados son imperdonables.

Cuando vengan las acusaciones de Satanás, ¿cómo podremos vencerlas?
Apocalipsis 12:11 nos dice que, aparte de la sangre, Satanás también es derrotado por la palabra del testimonio que damos. Tenemos que decirle: "Satanás, Dios ya me iluminó, yo ya pedí perdón, ya confesé mi pecado. Dios es fiel y justo, y Él ya me perdonó. Por tanto, Satanás, puedes callarte la boca e irte. No necesito tus acusaciones. Mira la sangre de Cristo. Ella responde a todas tus acusaciones. ¡Fuera!




Fuente: http://dailyfood.ca/alimento/alfarero/alf2sat.html

domingo, 6 de abril de 2014

"¿Qué es el posmilenialismo?"


Respuesta: El posmilenialismo es una interpretación del capítulo 20 del libro bíblico de Apocalipsis que ve la segunda venida de Cristo ocurriendo después (latín – post) del “Milenio”, una Edad Dorada o una era de prosperidad y dominio cristiano. El término incluye varios puntos de vista similares respecto a los últimos tiempos, y se presenta en contraste al premilenialismo (el punto de vista que dice que la segunda venida de Cristo ocurrirá antes de Su Reino Milenario, y que el Reino Milenario es de 1,000 años literales) y, en menor grado, al amilenialismo (un milenio no literal).

El posmilenialismo se refiere a la creencia de que Cristo volverá después de un período de tiempo, pero no necesariamente 1,000 años. Los que sostienen esta posición no interpretan la profecía no cumplida usando un método normal, es decir, literal. Ellos creen que Apocalipsis 20:4-6 no debería ser tomado literalmente. Ellos creen que los 1,000 años significan simplemente un largo período de tiempo. Además, el prefijo “pos” en posmilenialismo denota la opinión que Cristo volverá después de que los cristianos (y no Cristo Mismo) hayan establecido el reino sobre esta tierra.

Los que sostienen la posición posmilenial creen que este mundo va a ir mejorándose cada vez más – toda evidencia a lo contrario no obstante – con el mundo entero llegando a ser “Cristianizado” finalmente. Después de esto, Cristo volverá. Sin embargo, esta no es la perspectiva que presenta la Escritura del mundo de los últimos tiempos. Del libro de Apocalipsis, es fácil ver que el mundo será un lugar terrible en aquel tiempo futuro. También, en 2 Timoteo 3:1-7, Pablo describe los últimos tiempos como “tiempos peligrosos”.

Los que sostienen la posición posmilenial usan un método no literal para interpretar la profecía no cumplida, asignando sus propios significados a palabras. El problema con esto es que cuando uno empieza a asignar significados a palabras diferentes a su significado normal, entonces puede decidir que una palabra, o frase, u oración signifique lo que él mismo quisiera. Toda objetividad concerniente el significado de las palabras se pierde. Cuando las palabras pierden su significado, la comunicación se detiene. Sin embargo, esto no es lo Dios haya pensado hacer con el lenguaje y la comunicación. Dios nos comunica a través de Su Palabra escrita, con un significado objetivo para estas palabras, para que ideas y pensamientos puedan ser comunicados.

Una interpretación normal, es decir, literal, rechaza el posmilenialismo y se basa en una interpretación normal de toda la Escritura, incluyendo la profecía no cumplida. Concerniente la interpretación de la profecía, tenemos miles de ejemplos de profecías siendo cumplidas en las Escrituras. Tome por ejemplo las profecías concerniente a Cristo en el Antiguo Testamento. Estas profecías fueron cumplidas literalmente. Considere el nacimiento virginal de Cristo (Isaías 7:14; Mateo 1:23). Además, considere Su muerte por nuestros pecados (Isaías 53:4-9; 1 Pedro 2:24). Estas profecías fueron cumplidas literalmente. Esta es razón suficiente para llegar a la conclusión de que Dios en el futuro continuará cumpliendo literalmente Su Palabra, Sus profecías de eventos futuros.




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viernes, 4 de abril de 2014

"¿Fue el diluvio de Noé global o local?"


Respuesta: Cuando uno examina los pasajes bíblicos, está claro que el diluvio fue global. Génesis 7:11 dice que “…aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas.” Viendo lo que dice Génesis 1:6-7 y 2:6 parece ser que el medio ambiente antes del diluvio era muy diferente de lo que experimentamos ahora. Basándonos en estas y otras descripciones bíblicas, así como en el registro de fósiles y descubrimientos geológicos actuales, es razonable especular que en un tiempo, la tierra estaba cubierta con una especie de bóveda de agua. Esta bóveda pudo haber estado compuesta de vapor o pudo haber constado de anillos, algo así como los anillos de hielo de Saturno. Esto, en combinación con un aumento en las corrientes de agua subterránea, pudieron haber sido ambas vaciadas sobre la tierra (Génesis 2:6) y eso habría resultado en una inundación global.

Los versos que más claramente enseñan los alcances del diluvio están en Génesis 7:19-23 “Y las aguas subieron mucho sobre la tierra, y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes. Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre. Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió. Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo, y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca.”

En el pasaje anterior no sólo se encuentra la palabra “todo” repetidamente, sino también se encuentran frases como “y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos fueron cubiertos.” “Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes…” (lo suficiente para permitir que el arca pasara sobre ellos sin problema). “Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre.” etc. Si estas descripciones no describen una inundación universal que cubrió toda la tierra, no sé cómo podría Dios hacerlo más claro. Además, si el diluvio hubiera sido solamente local, ¿por qué Dios instruyó a Noé para que construyera el arca, en vez de sólo hacer que los animales emigraran y decirle a Noé que hiciera lo mismo? ¿Y por qué Él instruyó a Noé para construir un arca lo suficientemente grande para albergar a todas las diferentes clases de animales terrestres que se encuentran actualmente en la tierra? Sabemos que aún los dinosaurios nacen pequeños, y no habría sido necesario que Noé llevara animales ya crecidos dentro del arca.

Dios ordenó a Noé que pusiera dos de cada animal terrestre dentro del arca - los animales acuáticos fueron excluidos - (Génesis 6:19-22) con la excepción de los animales ceremonialmente limpios y de todas las aves, de las cuales él tendría siete --- de cada clase en el arca (Génesis 7:2-3).

Pedro también describe la universalidad del diluvio en 2 Pedro 3:6-7 en donde él declara: “Por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.” En estos versos, Pedro compara el venidero juicio “universal” con el diluvio en los tiempos de Noé, y dice que el mundo que existía entonces, fue anegado en agua. Así mismo, la promesa hecha por Dios (Génesis 8:21, 9:11, 15) de nunca más enviar un diluvio como ese, hubiera sido rota repetidamente si sólo se hubiera tratado de una inundación local. Más aún, todos los hombres que existen en el mundo actual, se dice que descienden de los tres hijos de Noé (Génesis 9:1, 19) y muchos escritores bíblicos posteriores aceptaron la historicidad de un diluvio universal (Isaías 54:9; 1 Pedro 3:20; 2 Pedro 2:5; Hebreos 11:7). Por último, el Señor Jesucristo creyó también la universalidad del diluvio y lo tomó como una ilustración de la destrucción venidera del mundo cuando Él regrese (Mateo 24:37-39; Lucas 17:26, 27).

Hay muchas evidencias extra-bíblicas que apuntan a una catástrofe mundial describiéndola como una inundación global. La variedad de fósiles encontrados en cada continente, las grandes cantidades de depósitos de carbón que habrían requerido la rápida cobertura de grandes cantidades de vegetación, el hecho de que se han encontrado fósiles oceánicos en las cimas de las montañas alrededor del mundo; las más de 270 historias sobre el diluvio en todas partes del mundo, y la gran extensión de formaciones geológicas que muestran grandes yacimientos de depósitos de sedimentos (incluyendo las encontradas en el Gran Cañón) todo ello conduce a acreditar la ocurrencia de un diluvio global.




Fuente:  www.GotQuestions.org/Espanol