domingo, 25 de enero de 2015

El Problema del Mal y el Sufrimiento

El mayor desafío teológico cristiano enfrentado es el problema del mal y el sufrimiento. Nunca hemos tenido una mayor demanda para pensar bíblicamente. Nosotros debemos hablar la verdad con integridad, cuando la gente está desesperada por escucharla, y nadie más parece saber dónde buscar respuestas honestas.

No hay un día que pasa, que nosotros estamos constantemente llamados a ministrar en los accidentes sin sentido, desastres terribles, crímenes contra la inocencia, o alguien que sufre de una enfermedad devastadora. La gente exige alguna aclaración. Tal vez las situaciones más difíciles son aquellas en las que el inocente sufre en las manos pecaminosas de los demás.

En tiempos de tragedia y crisis, los pastores son llamados a hablar palabras de consuelo y aliento cuando nadie tiene ni idea de qué decir. Nosotros suponemos saber qué decir cuando nada parece apropiado decir. ¿Dónde va usted para tal sabiduría y orientación?
Jesús tuvo una manera de decir exactamente lo que tenía que  ser dicho en cada situación. En Lucas 13:1-8, Jesús fue informado de un acontecimiento trágico. Poncio Pilato perpetuo una atrocidad en la que los Galileos inocentes fueron asesinados en el recinto del Templo de Jerusalén. La sangre de los Galileos  fue mezclada con los sacrificios en el Templo y por lo tanto profanaron el templo. Un horror mayor no puede ser imaginado en Jerusalén.
Jesús preguntó: "¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos?"

¿Cuál fue el pensamiento de aquellos que vinieron con la horrible noticia? Ellos asumieron que estas víctimas Galileas murieron, porque ellos eran pecadores, Tal vez ellos pensaron, que ellos eran más justos, porque ellos estaban vivos.

Para hacer Su punto más claro, Jesús recordó a Sus oyentes de la torre que había caído en Siloé, matando a 18 hombres. ¿Eran ellos mayores pecadores que los que vivían en Jerusalén? Jesús dejo esto muy claro: "No." Él les dijo: "Yo te digo, no, pero a menos que usted se arrepienta, usted perecerá igualmente."

En este pasaje, Jesús trató con el mal moral y la maldad natural. El asesinato de los Galileos inocentes era claramente un mal moral de terrorismo por los crueles soldados Romanos.

Por otra parte, el mal natural viene sin un agente moral. Esto ocurre cuando un tornado, un huracán, o un terremoto causan estragos en una ciudad o nación.
La respuesta superficial al problema del mal no lo cortará. ¿Cómo puede un Dios moralmente bueno permitir que esta tragedia suceda? ¿Cómo puede un Dios de amor permitir la destrucción de la naturaleza?

El profeta Hebreo Isaías dijo hace mucho tiempo, que someteremos nuestro pensamiento a un Dios soberano, o trataremos de inventar a un Dios de nuestra propia imaginación. Los antiguos Romanos y Griegos pensaron que Dios puede ser bueno, o Él puede ser todopoderoso, pero Él no puede ser bueno y todopoderoso. El hombre moderno parece pensar que Dios es en cierto modo limitado en Su conocimiento y poder.

Sin embargo, la Palabra de Dios totalmente declara que Dios es omnipotente y omnisciente. Él no es limitado en Su conocimiento y poder. El Creador soberano gobierna sobre toda Su creación. Ni siquiera un átomo o molécula del universo está fuera de su mandato activo. El humanista moderno quiere abolir la soberanía de Dios. Sin embargo, una soberanía limitada no es ninguna soberanía en absoluto. Ellos parecen pensar que pueden abolir a Dios, y tenerlo de la manera que usted desea.

Los atributos morales de Dios, aclaran que Él no es el autor del mal. Dios es absolutamente justo y bueno. Dios define todo lo bueno, no el hombre. La Biblia no nos dice por qué Dios ha permitido el pecado, pero sí sabemos que Dios ha demostrado la victoria sobre el pecado en la cruz y la resurrección de Jesucristo.

Permitir el mal no niega la soberanía de Dios y Su voluntad activa. Dios es soberano, y Él es bueno. Él siempre tiene la última palabra en nuestras vidas.

Nuestro problema con el bien y el mal es básicamente un problema del pecado humano y la depravación. El pecado es un ataque a la personalidad de Dios y su carácter. El hombre no es básicamente bueno, él es un pecador. Eso no es un elogio (Jeremías 17:9; Rom. 3:23). Es una declaración de hecho. El mal es real y es mortal (Romanos 6:23).

Nuestro problema del pecado sólo puede ser resuelto por el poder de Dios. Todos compareceremos ante el tribunal de Dios y daremos cuenta de nuestras vidas. A menos que seamos encontrados en Cristo, de lo contrario pasaremos la eternidad en el infierno separados de Dios el Señor.

El problema del pecado y del mal se convierte en personal, porque a los ojos de Dios todos hemos pecado. Jesús usó la noticia de la caída de la torre y el trágico asesinato de los Galileos, para llamar a los hombres al arrepentimiento. En Su gracia, Él nos llama a humillarnos y arrepentirnos, cuando nosotros de repente enfrentamos los acontecimientos trágicos en la vida.

La paga del pecado es la muerte. Si usted no se arrepiente, usted perecerá. Esto es todavía verdadero en nuestros días. Nosotros estamos en el peligro inmediato del juicio de Dios. Nuestro único refugio es la gracia de Dios. Nosotros estamos en peligro de ir al infierno, excepto por la gracia de Dios.

Selah!


Mensaje por Wil Pounds (c) 2009 traducido por Katia Blandin

http://www.abideinchrist.org/selahes/jan25.html

jueves, 22 de enero de 2015

Reflexión en la Palabra de Dios


Isaías 55:6-8

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.
Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.


jueves, 8 de enero de 2015

LA LIBERTAD EN CRISTO


La verdadera libertad es estar en Cristo, ya que en Él somos libres de la esclavitud del pecado. Veamos lo que nos dice Dios a través de su bendita Palabra:

Gálatas 5:1;19-26

5 Cristo nos ha liberado para que disfrutemos de libertad. Manteneos, pues, firmes y no permitáis que os conviertan de nuevo en esclavos.Os exhorto, pues, a que viváis de acuerdo con las exigencias del Espíritu y así no os dejaréis arrastrar por desordenadas apetencias humanas.

19 Sabido es cómo se comportan los que viven sometidos a sus apetitos desordenados: son adúlteros, lujuriosos, libertinos, 

20 idólatras, supersticiosos; alimentan odios, promueven contiendas, se enzarzan en rivalidades, rebosan rencor; son egoístas, partidistas, sectarios,

21 envidiosos, borrachos, amigos de orgías, y otras cosas por el estilo. Os advertí en su día y ahora vuelvo a hacerlo: esos tales no heredarán el reino de Dios.

22 En cambio, el Espíritu produce amor, alegría, paz, tolerancia, amabilidad, bondad, lealtad,

23 humildad y dominio de sí mismo. Ninguna ley existe en contra de todas estas cosas.
24 Y no en vano los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado lo que en ellos hay de apetitos desordenados, junto con sus pasiones y malos deseos. 

25 Si, pues, vivimos animados por el Espíritu, actuemos conforme al Espíritu. 

26 No busquemos vanaglorias, enzarzándonos en rivalidades y envidiándonos unos a otros.

lunes, 15 de diciembre de 2014

EL “OTRO CRISTO” CON SU TIARA DE TRES CORONAS

“Porque vendrán muchos EN MI NOMBRE, diciendo: YO SOY EL CRISTO, y a muchos engañarán" (Mt.24:5)

EL “OTRO CRISTO” CON SU TIARA DE TRES CORONAS

El llamado “papa”, de Roma,  y cada jerarca de esa institución, hasta el último de los curas de pueblo, son denominados "ALTER CHRISTUS", que significa "Otro Cristo". Blasfemia.
El verdadero Cristo ya lo advirtió: "Porque vendrán muchos EN MI NOMBRE, diciendo: YO SOY EL CRISTO, y a muchos engañarán" (Mt.24:5)
Cada vez que uno de esos clérigos romanos se presenta ante sus fieles, lo hace en calidad de otro cristo (alter christus); siendo de ese modo, claramente suplanta al verdadero Cristo.
La razón es muy simple. No existe de parte del Cielo, “otro cristo”; tal pretensión es simple blasfemia.
De hecho todo el sistema romano adolece de la verdad de Cristo, de pies a cabeza, empezando por el jefe del Vaticano, y lo que representa para sus fieles:
Repasemos la historia brevemente:
El antiguo césar, el emperador romano, era considerado Pontifex Maximus del paganismo, y como tal, tenía la prerrogativa de ser adorado. Miles de cristianos dieron su vida por negar la más mínima expresión de adoración a la imagen del Pontifex Maximus de la religión oficial del Imperio Romano.  
Los emperadores persas y egipcios pretendían lo mismo, y se consideraban infalibles. Eran reverenciados como representantes de la divinidad en la tierra.
Ahora bien, la institución papal romana no ha olvidado ninguno de aquellos detalles: El papa es el Sumo Pontífice; se le considera infalible; el protocolo obliga a que se le besen los pies (aunque en la práctica se tolera sólo arrodillarse con inclinación); hay que venerarle, ¡es el “Beatísimo” Padre! Hay grandes masas que lo hacen hasta el histerismo. Ni siquiera se ha desprendido, hasta hace poco, de los abanicos de plumas de pavo real que lo acompañan en la silla gestatoria, como hacían los emperadores del mundo gentil, y los faraones de Egipto.  

Foto 1


Ese hombre que se hace llamar “otro cristo en la tierra” (alter christus in terris), lleva sobre su cabeza una tiara de tres coronas.
La tiara es un tocado alto con tres coronas, que remata en una cruz sobre un globo, que usan los jefes del Vaticano como símbolo de su presunta, y a todas luces, fantástica, autoridad.

Foto 2

La tiara pontificia tiene tres coronas. Esta es la definición que da la enciclopedia católica al respecto:
“Tocado alto, usado por el Papa con tres coronas que significan su triple autoridad:
1. Soberanía espiritual sobre las almas.
2. Temporal sobre los Estados Pontificios.
3. Mixta de ambas categorías, sobre todos los demás reyes y poderosos de la tierra”.  

Foto 3

Comparemos esto con Apocalipsis 17:

1. Soberanía espiritual sobre las almas

“Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas” (Ap. 17:1)
La gran ramera está sentada sobre muchas aguas. Esas aguas significan muchedumbres: “Me dijo también: LAS AGUAS QUE HAS VISTO DONDE LA RAMERA SE SIENTA, SON PUEBLOS, MUCHEDUMBRES, NACIONES Y LENGUAS” (V.15)
La institución de los jefes romanos coincide con esa descripción.

2. Temporal sobre los Estados Pontificios

“Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer” (Ap. 17:9)  
Los Estados Pontificios fueron los territorios en la península itálica bajo la autoridad temporal del papa, desde el año 751 hasta 1870. Se encontraban entre los principales estados de Italia desde más o menos el siglo VIII hasta que la península italiana fue unificada en 1861. Estas participaciones se consideran una manifestación del poder temporal del jefe vaticano.   A partir de 1929, el líder fascista italiano Benito Mussolini  resolvió la crisis entre la Italia moderna y el Papado, cuando en 1929 fue fundada la Ciudad del Vaticano.

Foto 4

3. Sobre todos los demás reyes y poderosos de la tierra”

“CON LA CUAL HAN FORNICADO LOS REYES DE LA TIERRA, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación…Y LA MUJER QUE HAS VISTO ES LA GRAN CIUDAD QUE REINA SOBRE LOS REYES DE LA TIERRA.” (Ap.17: 2, 18)  

Foto 5

Babilonia es como los apóstoles llamaban a Roma, la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.
El Vaticano y adyacentes, está en Roma. La institución de los jefes romanos coincide con esa descripción también.
La historia de la institución papal y aledaños, muestra con claridad el comportamiento de la misma, en referencia al trato con los reyes, emperadores, y los poderosos de la tierra.
La mezcolanza con los poderes terrenales, los intereses creados, la implicación en lo meramente material y muchas más cuestiones similares, muestran la enorme similitud de esa Roma papal con la descripción profética de Apocalipsis 17.
“Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades” (Ap.18:4,5)



SOLI DEO GLORIA
Miguel Rosell Carrillo
Diciembre 2014
www.centrorey.org